Les comparto esta información acerca del tequesquite y otras sustancias conocidas antes de la conquista
TEQUESQUITE, TEQUIXQUITL: Cloruro y carbonato de sodio.

EN EL MÉXICO PREHISPÁNICO

Desde antes de la Conquista, los pobladores del valle de México sabían de la existencia y el aprovechamiento de las sales alcalinas. En tiempo de secas, estas sales afloraban a la superficie y formaban costras, que recibieron el nombre de tequixquitl o tequesquite. Sahagún cita que: “La tierra salitrosa se llama tequixquitlalli, que quiere decir tierra donde se hace el salitre.” El lago de Texcoco contiene 81% de sales, entre las que sobresale el carbonato de sodio, Na2CO3, con 45%, y el cloruro de sodio, NaCl, con 34 por ciento.

El comercio del tequesquite se hacía en Iztapalapa, nombre que significa “pueblo donde se recoge la sal” o ixtail. Así, en el nombre Ixtapan de la Sal se hace un uso redundante de dos lenguas.

Al añadir el tequesquite a la comida se condimentaba con sal y se facilitaba la cocción de las legumbres. También se lo empleó como detergente alcalinizante ligero.

El salitre, o sal eflorescente, aparece en la estación seca, sobre la tierra de los lagos del Valle de México. En el México prehispánico, el comercio de esta sal estaba bajo el control de los habitantes de Ixtapalapa, quienes según su calidad, la clasificaban en espumilla, confitillo, cascarilla y polvillo.

Los indígenas pobres usaban tequezquite en vez de sal y algunos todavía lo consideran indispensable para preparar algunos alimentos, especialmente para suavizar los frijoles y cocer nopales y legumbres, de modo que conserven su color natural.

El tequesquite sirve como levadura. Para ello se prepara este cocimiento: se hierven en una taza de agua diez cáscaras transparentes de tomate verde y una piedra de tequesquite  una vez que éste se desbarate y el agua haya dado un hervor, se retira de la lumbre y se deja asentar. Cuando se enfría, se cuela y se incorpora esa agüita  a cualquier masa para que esponje. En el centro del país se acostumbra agregarlo a la masa para los tamales.

Para hacer vinagre, se añade tequesquite al pulque, calentándolo al fuego, cuidando que no llegue a hervir; se retira del fuego y se deja fermentar durante dos o tres días

OTRAS SUSTANCIAS CONOCIDAS ANTES DE LA CONQUISTA

La sal común era apreciada por los antiguos mexicanos. Se dice que su carencia fue motivo de guerra entre aztecas y tlaxcaltecas.
Entre otras sales conocieron también el alumbre, la mica, el yeso y la calcita, con las que fabricaron colorantes, recubrieron muros y labraron columnas. Respecto a las piedras preciosas, trabajaron la turquesa, el jade, el azabache, el ojo de gato, el rubí y el ámbar. Los dignatarios aztecas usaban, en forma exclusiva, piedras preciosas verdes de fluorita (fluoruro de calcio), mineral del que México sigue siendo primer productor mundial.

El cristal de roca (cuarzo) fue bellamente trabajado en el México antiguo. En Monte Albán, Oaxaca, se encontraron copas, orejeras y cuentas de este material. Se piensa también que son mixtecas las calaveras de cristal de roca del Museo del Hombre en París y del Británico de Londres.
Su cerámica era poco técnica, pero muy artística. Los olleros de Tlaxcala, a juicio de Gómara, hacían tan buena loza como la que había en España. Un buen número de minerales servía para la elaboración de colores para pintura, especialmente los óxidos de hierro, el negro de humo y las arcillas mineralizadas. El color rojo que obtenían de la cochinilla (nocheztli), o sangre de tunas, fue exportado a todo el mundo por los españoles y utilizado durante siglos.

El barro y el adobe fueron materiales comunes de edificación en las más antiguas construcciones del valle de México (el cerro del Tepalcate y la pirámide de Cuicuilco). Los aztecas obtenían una especie de cemento al mezclar la cal con una arcilla negra. Por otra parte, los muros de las casas de Moctezuma estaban revestidos con jaspe, una variedad cristalina del cuarzo, de muy diversos colores.

Fuente: Biblioteca Digital ILCE